Transatlantic Trade and Investment Partnership (TTIP)

El tratado, todavía en proceso de negociación, entre la Unión Europea y Estados Unidos, La Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (ATCI), también conocida por su nombre en inglés Transatlantic Trade and Investment Partnership (TTIP) o Transatlantic Free Trade Area (TAFTA) está dando mucho que hablar, sobre todo por el secretismo con el que se llevaron de manera inicial sus negociaciones, a espaldas de la opinión pública. Recordemos que este acuerdo concentraría el 60% del PIB mundial y el 75% del comercio global, influyendo prácticamente en la totalidad de los sectores económicos.

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Al tratado, el cual pretende potenciar el negocio de las empresas europeas al otro lado de Atlántico y viceversa, le han salido amigos y… enemigos. Quienes lo apoyan sostienen que se producirá un aumento del crecimiento económico y del empleo y que el liderazgo político global retornará al eje transatlántico.

Por otra parte, sus críticos afirman que el tratado destruirá empleo, aumentará el poder de las compañías multinacionales y debilitará fuertemente el Estado de Bienestar y la democracia. Estas reticencias, que comenzaron en ONGs, organizaciones civiles y partidos políticos, han penetrado hasta la opinión pública llegando en muchos casos a producirse manifestaciones, como fue el caso de Alemania, principal exportador de la Unión Europea, donde miles de personas salieron a las calles. Lori Wallach, directora de la ONG estadounidense Global Trade Watch, declaraba que el TTIP “está siendo negociado para darles a las empresas todo lo que quieren el desmantelamiento de todas las protecciones al consumidor, sociales y medioambientales, y compensación por cualquier violación de sus supuestos derechos”.

El TTIP se asienta sobre tres pilares básicos:

  1. Acceso a los mercados a través de, entre otras medidas, la supresión de aranceles u otras medidas proteccionistas.
  2. Cooperación entre reguladores con el fin de estandarizar las normas técnicas de bienes y eliminar o limitar las barreras NO arancelarias.
  3. Reglas comerciales que simplifiquen el despacho aduanero, impulsen las exportaciones de las PYMES y protejan a los inversores frente a medidas públicas discriminatorias.

Es muy probable que los últimos acontecimientos vividos, en concreto la ascensión de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos, desemboquen en una congelación de las negociaciones del TTIP, ya que el electo presidente insistió en que rechazaría el tratado y que desde el primer día exigiría a Canadá y México la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), vigente desde 1994, al que definió como “peor acuerdo comercial de la historia”.

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